Disfrutando un espectacular día en Santa Martha.

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Queda mas que dicho que para nosotros en una bendición tener a Don Pepe y Doña Merche como los abuelitos de nuestros niño (así le dicen ellos), su noble y enorme corazón es visible cada día más, que pedimos al Señor nos los dejen aquí en la tierra por muchísimo tiempo más.

Damos gracias infinitas por invitarnos nuevamente a su restaurante, en el cual se degustaron y saborearon un sin fin de platillos, nuestros pequeños que no había asistido en ninguna ocasión quedaron maravillados con el jardín, el avión, los jueguitos y sobre todo la tirolesa. Fue una experiencia inolvidable para todos, porque a pesar de ir en otras ocasiones, siempre se viven emociones diferentes.

Muchas gracias por todo, por su amabilidad, cariño, abrazos y sus sonrisas, que el Dios los premie por este gesto tan hermoso.

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